El Torso del Guerrero de La Alcudia: una Joya de la estatuaria íbera

|

31st, Mar

Un icono ibérico que desvela la riqueza artística y simbólica de una civilización fascinante.

La Alcudia de Elche, conocida por ser el lugar donde se halló la icónica Dama de Elche, continúa revelando tesoros arqueológicos que nos permiten comprender mejor la cultura ibérica. Entre estos hallazgos destaca el Torso del Guerrero, una pieza que, aunque menos famosa que su « hermana mayor », posee una riqueza artística y simbólica que la convierte en uno de los mejores ejemplos de la estatuaria ibérica.

Yacimiento arqueológico La Alcudia, viviendas íberas

Descubrimiento y Características
El Torso del Guerrero fue descubierto en 1949 en el sector 10B del yacimiento, reutilizado como parte de la cimentación de una calle situada al sur del conocido Templo Ibérico. Este templo fue hallado posteriormente, en 1990, bajo los niveles de una basílica paleocristiana. La escultura, realizada en piedra caliza local, representa el torso masculino de un guerrero ibero o celtíbero, conservándose desde el cuello hasta la cintura. Sus dimensiones son 42 x 38 x 22 cm.

La pieza muestra al guerrero ataviado con una túnica de escote angular y una coraza conocida como kardiophylax  (armadura que protegía el pecho y el corazón), formada por dos discos metálicos unidos por correas decoradas con motivos geométricos y bellotas. En el disco central destaca un altorrelieve con la imagen de un lobo, símbolo cargado de carácter apotropaico (protector) y posiblemente intimidatorio. Además, el guerrero porta un cinturón ornamentado con volutas entrecruzadas, lo que refuerza la calidad técnica y artística del busto.

Simbología del Lobo
El lobo, representado en el disco pectoral del guerrero, era un animal profundamente admirado y temido por los íberos. Su presencia en esta escultura sugiere que cumplía un doble propósito: intimidar al enemigo y actuar como amuleto protector durante las batallas. Aunque su papel exacto en el universo simbólico ibérico sigue siendo objeto de debate, se ha interpretado como un emblema de fuerza y poder vinculado a las élites guerreras.

Vasija ibérica de «el joven y el lobo»

Interpretaciones Arqueológicas
El Torso del Guerrero ha sido datado entre los siglos V y IV a.C., coincidiendo con otros ejemplos arquitectónicos y escultóricos ibéricos de esa época. Se cree que pudo formar parte de un monumento tipo Heroon (un santuario dedicado como lugar de culto o conmemoración de un héroe, normalmente construido sobre su supuesta tumba), dedicado al enaltecimiento de antepasados míticos o dirigentes prestigiosos. Este tipo de estructuras era común en contextos sociales donde las clases dominantes buscaban legitimarse mediante símbolos culturales.

Sin embargo, también se ha planteado que la coraza representada en la escultura podría estar relacionada con influencias celtibéricas provenientes de la Meseta oeste. Según esta hipótesis, el torso simbolizaría un elemento de prestigio asociado a lo extranjero, utilizado por las élites locales para reforzar su poder político y militar.

Contexto Histórico y Cultural
La Alcudia fue un importante enclave íbero conocido como Ilici durante la protohistoria. Este lugar ha proporcionado numerosos restos escultóricos que reflejan la riqueza cultural y artística de los íberos. Además del Torso del Guerrero y la Dama de Elche, se han encontrado otras piezas destacables como la cabeza con casco, escenas bélicas en altorrelieve, fíbulas (broches de metal para sujetar ropas), armas y herramientas de hierro y bronce. También, numerosos fragmentos de cerámica decorada, vasos, ánforas y otros recipientes que reflejan el estilo artístico y las influencias culturales de los íberos y estructuras urbanas como murallas, y viviendas y calles que formaban parte de la ciudad que precedió a la colonia romana de Ilici.

Murallas íberas en el yacimiento de La Alcudia Elche

Conservación y Exhibición
Actualmente, el Torso del Guerrero forma parte del Museo Monográfico de La Alcudia, donde se exhibe junto a otras piezas relevantes del conjunto escultórico ibérico. Su estado de conservación permite apreciar detalles minuciosos que enriquecen nuestra comprensión sobre las técnicas artísticas y los valores simbólicos de esta cultura.

El Torso del Guerrero es mucho más que una obra escultórica; es un testimonio vivo de las complejas relaciones sociales, políticas y culturales que definieron a los íberos. Su calidad técnica, simbología rica y contexto histórico hacen de esta pieza un objeto indispensable para entender mejor una civilización fascinante que aún guarda muchos misterios por desvelar.

LEAVE COMMENT

volver al inicio